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22/10/11

Reseña: La luz es como el agua - Gabriel García Márquez

Portada de "La luz es como el agua"




Por Marcela Carranza.
Licenciada en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). Como miembro de CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil) participó en el programa de bibliotecas ambulantes "Bibliotecas a los Cuatro Vientos" y en el equipo Interdisciplinario de Evaluación y Selección de Libros.


"Esta aventura fabulosa fue el resultado de una ligereza mía cuando participaba en un seminario sobre la poesía de los utensilios domésticos. Totó me preguntó cómo era que la luz se encendía con sólo apretar un botón, y yo no tuve el valor de pensarlo dos veces.
"—La luz es como el agua —le contesté—: uno abre el grifo y sale."
Totó y Joel de nueve y siete años piden un regalo insólito a sus padres: un bote de remos. ¿Para qué querrían un bote unos niños que viven en el quinto piso de un edificio de departamentos en Madrid?
Los niños consiguen su objetivo a cambio de ganarse el laurel del tercer año de primaria. Al bote de remos le seguirá un equipo de buceo. Los padres se resisten a tales absurdos pero finalmente ceden ante las notas de sus hijos en el colegio.
Lo que los adultos ignoran es que los días miércoles, cuando ellos van al cine, los niños, dueños y señores, navegan y bucean por toda la casa. La luz es como el agua, y con sólo romper una bombilla se puede llenar el cuarto de luz y navegar a placer.
Los niños son los protagonistas de este relato, ellos son los encargados de transfigurar lo cotidiano en poesía; cumplir mágicamente los deseos, aún los imposibles, y bucear por debajo de muebles y camas, desafiando límites y reglas. En este mundo de imaginación unida al placer, cumplir con las demandas paternas, con los deberes escolares, es sólo una estrategia para alcanzar ese otro mundo: el de la poesía y el desafío de los límites, el logro del deseo imposible. A este mundo no accederán los adultos, que se limitarán a premiar el buen desempeño escolar y se mostrarán preocupados ante los signos de inmadurez de sus hijos.
Este cuento de García Márquez, uno de los que componen el libro Doce cuentos peregrinos, logra en este formato de álbum ilustrado, no sólo definir un nuevo destinatario, el infantil, sino también realzar esta idea núcleo: hacer de los objetos cotidianos, de los utensilios de todos los días, objetos de poesía.
En las ilustraciones, un sillón se metamorfosea en leopardo y el departamento se ve transformado en una selva tropical donde muebles enormes, barcos, tucanes y niños flotan en la ingravidez de la luz.
Al finalizar el relato alguien acaba de apagar la luz, ¿o está por encenderla?. Y con la luz, con la poesía, ya se sabe, recomienza la aventura.





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