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7/10/11

Vikingos en Hispania









Los Normandos siempre fueron considerados una raza de hombres fríos, atrasados y salvajes por el resto de pueblos europeos. Sin embargo, en los primeros siglos de lo que hemos dado en denominar la edad media, habían conseguido crear la que sería la más temida nave de guerra marítima conocida por el hombre, los drakkar. Capaces de surcar los ríos o internarse en los océanos exactamente con la misma facilidad de maniobra. Gracias a estas temibles naves, los vikingos pasarían a la historia …

En tierras de Hispania los vikingos librarían grandes batallas a lo largo de su historia, en ellas conseguirían grandes botines pero también sufrirían grandes derrotas, hasta el punto de que nuestro territorio llegó a convertirse para ellos en el territorio de sus sueños, un objetivo que jamás llegaron a conquistar. La primera incursión vikinga sucedió a finales de Julio del año 844, sus naves fueron vistas por primera vez frente a las costas de Gijón. La ciudad disponía  por entonces de uno de los más importantes y fortificados puertos marítimos de todo el Cantábrico por lo que los invasores pasaron de largo en dirección al oeste de Galicia.

A pesar de la imagen de bárbaros salvajes que se tiene de los vikingos, lo cierto es que eran sin duda guerreros dotados de una disciplina inquebrantable y desde luego unos grandes estrategas. Analizando sus batallas cualquiera puede observar que nunca atacaron a un solo enemigo al que no pudiesen batir, sabían calibrar perfectamente las defensas enemigas y mediante espías o incluso barcos enviados como avanzadilla, llegaron a establecer muchas de las tácticas de guerra que después se emplearían en algunas de las más famosas batallas de la historia moderna.
Como decíamos, siguieron su periplo hasta Galicia, sin perder la costa de vista en ningún momento. Finalmente alcanzaron el “Farum Brigantium” (Torre de Hércules hoy en día). Por aquél entonces, el rey Ramiro I ya conocía la presencia de los normandos en sus costas por lo que organizó un gran ejercito para proceder a la expulsión de los invasores. El combate tuvo lugar cerca de Chantada (actual provincia de Lugo) donde el ejercito cristiano consiguió acorralar a los vikingos en las orillas del río Miño y obtuvo una gran victoria sobre ellos.

Sin embargo antes de la batalla y desde que fueron avistados por primera vez frente a Gijón, los vikingos ya habían aprovechado para dejar un reguero de aldeas, monasterios e iglesias reducidos a cenizas, aquello fue sin duda una tarjeta de presentación muy cruel como para no tenerla en cuenta en el futuro y probablemente marcaría todos los encuentros posteriores.Desde aquel primer encuentro y hasta el año 1066 (fin de la era vikinga) los normandos no dejaron de arribar a la península con relativa continuidad, tanto en los reinos cristianos del norte como en los musulmanes de Al Ándalus donde también se encontraron con una fortísima oposición. Ciudades como París o Londres preferían pagar tributo a los vikingos para que estos no destruyeran sus ciudades sin embargo aquí nunca se encontraron con esa circunstancia sino con un férreo enfrentamiento haya en donde aparecieran. El vikingo no era sin embargo un pueblo que se dejara amilanar y tras escapar de Galicia puso rumbo a la actual costa portuguesa donde tendrían lugar sus primeros enfrenamientos contra los musulmanes.
Pero volvamos hablar de “los Drakkar”, aquellos barcos aun hoy asombran por su diseño, todos los expertos coinciden en que sin aquella tecnología, los vikingos nunca hubieran logrado salir de Escandinavia y por tanto hubieran sido un pueblo condenado a la desaparición y el ostracismo. Su poco calado les permitía adentrarse por ríos apenas navegables y la conjunción de vela y remos les aseguraba un rápido movimiento incluso en ausencia total de viento. La proa y la popa eran prácticamente idénticas con lo que podían cambiar el sentido de navegación en apenas unos segundos. Toda Galicia inundó su costa con sistemas defensivos para impedir la penetración de estos barcos a través de sus rías.
En su segunda incursión, los vikingos llegaron también al mediterráneo atacando las Islas Baleares y avanzando después hacia Grecia. Las islas estaban mucho menos guarnecidas que el resto de la costa por lo que su asalto les resultó sin duda mucho más sencillo, aunque como es lógico tampoco les reportó demasiados beneficios, motivo por el cual tuvieron que continuar tan larga travesía. En su camino de vuelta a Escandinavia deciden atacar Pamplona, y es allí donde obtienen el que seria probablemente su mayor botín dentro de nuestro territorio. Los asombrados vascones no pueden evitar la captura de su soberano, García Íñiguez fijándose el rescate en 70000 piezas de oro.
Para el año 858 nuestra península había sido asaltada ya en prácticamente cada punto cardinal. En contra de lo que pudiéramos pensar teniendo en cuenta estos datos, los vikingos jamás llegaron a tener un asentamiento estable en nuestro territorio. Los hallazgos en ese sentido que se han ido produciendo hasta la fecha hacen pensar a los arqueólogos que a lo sumo, un pequeño numero de normandos se llegó a mezclar con la población local de algunos lugares trabajando como agricultores o ganaderos. Sería en Galicia, concretamente en la pequeña aldea de Lodimanos (cerca de la desembocadura del río Ulla) donde únicamente se han encontrado restos que hacen pensar en la permanencia durante un pequeño espacio de tiempo (aproximadamente unos tres años) de una pequeña comunidad vikinga en esta zona.
Como hemos comentado, la explicación a esta ausencia de asentamientos más estables debemos buscarla en el fuerte rechazo social con el que se encontraron en toda Hispania. Sería en el año 968 cuando estuvieron a punto sin embargo de conseguir su ansiado objetivo, saquear completamente Santiago de Compostela. Ramiro III ( de solo siete años de edad) fue la “victima” de la trama vikinga. Aprovechando su escasa experiencia, el capitán Gunrod ordenó a un ejercito de más de 2000 hombres tomar tierra desde Catoria. Desde allí se extendieron sembrando la destrucción y el terror a su paso hasta llegar a Santiago, donde un ejercito organizado por el obispo de la ciudad, Sisnando, les plantó frente. La batalla fue atroz y los vikingos parecían haber conseguido su objetivo, tal es así que cargados de oro y prisioneros emprenden el retorno hacia Ferrol, donde les aguardaban sus naves. Sin embargo, nunca llegaron a alcanzarlas, en el camino se topan con un poderoso ejercito formado por las gentes que habían quedado sin hogar y comandado por González Sánchez, Conde de Galicia que finalmente logra exterminarlos en la que sería sin duda su derrota más dolorosa.
También Al-Ándalus sufrió la acometida vikinga, la primera vez en el año 844 se presentaron frente a la costa de Lisboa, tras desembarcar allí pasaron por Cádiz, Sidonia y por último llegaron hasta Sevilla. Sitiaron la ciudad y la tomaron por la fuerza sometiendo a todos sus habitantes. La ferocidad de aquella primera acometida sorprendió a los musulmanes que en un principio les habían tomado por salvajes incultos incapaces de plantear una seria dificultad. Sin embargo Adberramán II tomó buena nota de aquello y para su segundo encuentro en la zona de Tablada el ejercito musulmán acabo con el invasor, siendo enviada la cabeza del líder vikingo, junto con la de otros doscientos combatientes vikingos a los Cinadhjies de Tánger, como señal de victoria y de advertencia.

Esta sería la tónica en los cien años que restarían para el fin de la era vikinga. A partir del año 1066 la situación internacional dio un giro radical con la conquista de Inglaterra por el Duque Guillermo de Normandía (descendiente de normandos). Un hecho histórico tomado como el fin del periodo vikingo. Desde esa fecha los atacantes pasaron a ser “cruzados escandinavos” en su camino a participar en las Cruzadas. Un nuevo nombre para unos “bárbaros” que actuaron exactamente igual que sus predecesores …

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